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Consecuencias del maltrato infantil


Consecuencias del maltrato infantil 

 

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se calcula que cada año mueren por homicidio 34, 000 menores de 15 años, víctimas de maltrato. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos "accidentales" y otras causas.

 

Todas y cada una de las organizaciones e instituciones dedicadas al estudio del tema que nos ocupa, coinciden en el siguiente listado de secuelas provocadas por el abuso/maltrato infantil, las cuales pueden durar toda la vida:

 

?       Volverse promiscuos. Tratando inconscientemente de encontrar intimidad y contacto físico amoroso,  porque el que tuvieron fue agresivo o violento

 

?       Miedo y desconfianza hacia los demás, que será el sello que marca todas sus relaciones

 

?       Dificultad para tener relaciones sanas y equilibradas y en su lugar, relaciones llenas de desconfianza, dependencia, sumisión, agresividad.

 

?       Dificultad para comprender y expresar sus emociones

 

?       Posible retraimiento social y conductas de evitación

 

?       Depresión 

 

?       Comportamiento agresivo

 

?       Ideas suicidas o Intentos de suicidio

 

?       Autoagresión como producto del autodesprecio: lastimarse a sí mismos cortándose, quemándose o lesionándose de alguna forma.

 

?       Desórdenes alimentarios: anorexia, bulimia

 

?       Deseo de morirse

 

?       Dificultades en el aprendizaje como resultado de su dificultad para mantener la atención y de su desmotivación y apatía hacia los estudios.

 

?       Regresiones: orinarse en la cama, tener conductas que corresponden a etapas anteriores de desarrollo. 

 

?       Trastornos del sueño: pesadillas, terrores nocturnos, insomnio o hipersomnia 

 

?       Autodesprecio, sentimientos de insignificancia, inadecuación y minusvalía, de no merecer ser amados.

 

?       Cuando adultos, miedo a tener hijos por la posibilidad de maltratarlos como lo hicieron con él. 

 

?       Cuando adultos, rechazo hacia los niños, como proyección. Si  cuando niño le maltrataban, en cada infante ve proyectado a ese que él fue, despreciable e indigno de amor.

 

?       Cuando adolescentes o adultos, hacer pareja con un abusador, en cualquiera de las tantas posibles formas de abuso: físico, verbal, financiero, psicológico, etc.

 

?       Autoestima y autoconcepto bajísimos, ya que cuando se es niño, los padres son el punto de referencia para construirlos. Si le hicieron sentir menos que una basura, se lo cree. 

 

?       “El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

-       actos de violencia (como víctimas o perpetradores)

-       depresión

-       consumo de tabaco

-       obesidad

-       comportamientos sexuales de alto riesgo

-       embarazos no deseados

-       consumo indebido de alcohol y drogas[1].

 

 

 

A estas alturas te pregunto: ¿qué le ves de bueno al hecho de educar con golpes?

 

Una vez más, leo lo que he escrito en este capítulo. Me embargan muchas emociones y entre ellas, la indignación por que uno tenga que ofrecer toda clase de argumentos para convencer de no golpear a los niños... ¡Increíble!  Aun así, sé que muchos seguirán defendiendo la idea de educar con golpes o la ridiculez de que “de vez en cuando, no pasa nada”. 

 

No obstante, para aquellas madres y padres que tienen la voluntad y el deseo de hacerlo diferente, porque su corazón sufre cuando le pegan a sus niños, porque la culpa les calcina, porque quisieran conocer otra forma pero no la encuentran, ¡he aquí este libro cargado de propuestas!, de todo mi respeto y de mi eterna gratitud por tu deseo de dejar de golpear a tus niñ@s… incluso “de vez en cuando”